lunes, 1 de junio de 2015

¿Por qué callan las víctimas de ciberacoso?

El silencio no es la herramienta, denuncia el Ciberacoso.
Sean niños, jóvenes o adultos, el ciberacoso genera en sus víctimas sentimientos de soledad, humillación, dolor, miedo, entre muchos otros. Debido a estos sentimientos, y con el temor de que aumenten, muchos prefieren callar su situación. Aunque las razones de este silencio difieren según la persona, especialistas han encontrado algunas comunes:
  • Sentimientos de vergüenza y debilidad. Éstas son dos consecuencias del acoso y ciberacoso, que pueden aumentarse cuando se concentran en algún defecto de la víctima. Cuando esto ocurre, ella encuentra dificultad para enfrentarlo, ya que al hacerlo estaría obligada a asumirlo públicamente como un defecto real y doloroso.
  • Temor a la venganza del acosador. Si la víctima decide hacer pública la situación, el ciberacosador se vería en problemas. Por miedo a que tome venganza y lleve a cabo nuevas acciones, la víctima prefiere callar.
  • Presión social. El interés de ser aceptados dentro de un grupo, mostrarse fuertes y la presión social en general, hacen que las víctimas encuentren en el silencio la solución a esta problemática.
  • Miedo a la falta de credibilidad. El temor a que nadie les crea si hacen pública la situación o que ésta empeore si hablan, son dos factores determinantes que impiden que la víctima hable al respecto.
  • Temor a ser catalogados como soplones. A veces en situaciones de acoso y ciberacoso existe un código no establecido: se debe mantener en secreto. De no hacerlo, la víctima no solo queda en evidencia, también puede ser catalogada como soplón  o chismoso.
  • Creer merecer la situación. Cuando una persona usa los posibles defectos o fallas de las otras para molestarlos o ciberacosarlos, las víctimas empiezan a tener problemas de autoestima y asumen éstos defectos como propios, en consecuencia encuentran merecedora la situación de acoso que están viviendo.
  • No reconocen que el ciberacoso también se da de maneras sutiles. El ciberacoso no existe sólo cuando se reciben cientos de correos abusivos o amenazantes, una pequeña burla o chisme mal intencionado vía digital es también una forma de ciberacoso.
  • Temor a que limiten su acceso a las TIC. Antes que limitar el uso de las tecnologías, éstas deben ser usadas como herramientas para detener el ciberacoso, sea mediante la denuncia o tomando acciones, como el cambio de dirección electrónica o el bloqueo de usuarios.
  • Creencia que los adultos esperan que solucionen la situación por su cuenta. En ocasiones se les inculca a los niños y jóvenes que deben enfrentar situaciones complejas con fortaleza, y en lo posible, hacerlo ellos mismos. A esto se debe que prefieran callar el ciberacoso que sufren, antes de evidenciar que no pudieron solucionarlo por su cuenta.
*Con información de About

















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